JUSTICIA vamos a gritar aunque los giles nos quieran callar..

No es buena la codicia.

Erase una vez en la ciudad oculta de las claves, una familia muy pobre, al igual que todas las otras. 
En este lugar no habia riquezas, no habia dinero ni nada que valga demasiado. Pero habia algo que era mucho mas valioso que todo eso... Amor. 
Allí, todo funcionaba si tenias sentimientos verdaderos, si eras sincero. Reinaba la bondad y el compañerismo. 
Una noche de tomenta, entre rayos y granizo golpearon la puerta de una de las casas que estaban junto a la carretera.
3 de la mañana, la niña Naimi, abre la puerta de su humilde casita para ver que sucedía. Al levantar la mirada se encuentra con un hombre aaalto, todo embarrado y mojado.
Tenia cabello corto y claro, ojos extraños, con una mirada sombría que recorrió de escalofríos el cuerpo de la niña.
Como eran tan amables, a pesar de que jamas lo habia visto, le brindo ayuda. Lo hizo pasar a su casa, despertó a su madre y le ofrecieron refugio.
Este hombre traia algo entre manos. Extraer el petroleo que habia bajo esa ciudad, y que ningun habitante de ahi sabia que existia.
Vivió durante semanas en esa casa, tanta fue la amabilidad con la que lo trataron esa niña y su madre que, vivian solas e indefensas, que era imposible no haberse encariñado.
Ellas no daban lo que les sobraba, compartian lo que tenian, que era muy poco por cierto.
Samuel, el señor, debia volver a su ciudad de origen, a su casa acogedora, llena de lujos, con agua caliente y la cantidad de comida que quisiera en su heladera. Pero una parte de el habia comprendido algo, que ninguna de las cosas materiales que el tuviera en su casa podrían compararse con las cosas que tenia en el hogar en donde vivia Naimi y su madre.
Samuel jugaba en contra de sus pensamientos, ya que aprendio a escuchar a su corazon.
El renunció a su trabajo, vendió su casa con todas las pertenencias que tenia dentro
y emprendio un nuevo negocio.
Volvio con su querida naimi
y tomo todo el petroleo e hizo levantar
y mejorar la calidad de vida de la ciudad,
y todos vivieron felices.
Moraleja: Toma lo que puedas , pero nunca por codicia porque siempre va a haber alguien que lo necesite mas.







                Para Achece Solamente; sé que te gustan los cuentos. 

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